Aún te extraño

Aún me sigo preguntando qué fui para ti.
¿Signifiqué algo en tu vida?
¿Alguna vez pensaste en detenerme
si decidía marcharme?
Quizá no me amaste
como yo necesitaba que lo hicieras.
O quizá, fui yo,
quien no supo amarte.
Qué importa ya…
La nostalgia resultó ser traicionera.
La luna me trajo recuerdos
de nuestras noches pasadas,
de aquellas madrugadas
donde jurabas amor eterno.
Hoy, tus palabras se me antojan vacías,
tus caricias ya no erizan mi piel
y tus besos ya no calman mi sed.
¿Cambiaste tú o cambié yo?
Quizás, algún día, pueda responder
a esa pregunta que tanto me atormenta.
Quizá, en el futuro, volvamos a encontrarnos
para decirnos todo lo que guardamos,
lo que callamos en un momento de cobardía.
Quizá sepas cuánto te quise…
Quizás … Algún día…

M.M.S.

Mi taza de café

Me gusta sentarme a escribir teniendo al lado una taza de café. No sé si se escribe mejor o peor, pero a mí me relaja. Me hace evocar tiempos pasados, el calor del hogar de la familia. Ahora hay muchas ausencias, pero el aroma del café me hace recordar momentos, instantes de felicidad. Todos queremos crecer y cuando crecemos y miramos atrás, nos damos cuenta de cuál es la verdadera felicidad. Aquellos momentos de la niñez, donde sólo dolían los raspones de las rodillas, eran la verdadera felicidad. Ahora miro con nostalgia al pasado, es la única forma de encontrarme con los que ya partieron. Y, también, es la única forma de darnos cuenta que las heridas superficiales duelen menos que las del alma, que los sentimientos son traicioneros, que los sueños a veces no se cumplen, que para ser feliz sólo hay que quererlo, que se consigue más con amabilidad, que una sonrisa no se le niega a nadie y, por supuesto, que cada amanecer es una nueva oportunidad que nos brinda la vida. Sí, son muchas las cosas que vienen a mí mente con una taza de café en mis manos.

M. M. S.

Mi refugio

Estoy refugiada en la cabaña
que anida en mi corazón.
Allí me siento a salvo,
no llegan las heridas
y las palabras no dañan.
Allí habita el olvido,
pero la ilusión permanece intacta.
No duele el alma,
ni los sentimientos amenazan.
Estoy en ese lugar
donde habita la calma.
Allí donde los sueños
se visten con colores de esperanza.
Sí, aquí guarecida
me siento segura,serena,
tranquila y en paz.
Ya sabes dónde encontrarme
si necesitas hablar.
Sólo tú tienes la llave
que permite entrar.
Aquí estaremos solos tú y yo…
Para qué nadie más.
M. M. S.

Quizá…

Me perdí en tus ojos aquella noche. Quise buscar en las profundidades de tus pupilas, encontrarme contigo en el mar azul que nos rodeaba. Tus brazos alrededor de mi cintura, me hacían sentir tuya a pesar del frío que reflejaba tu mirada. Mis manos en tu pecho notaban el latir de tu corazón, el calor de tu piel traspasaba tu hermosa camisa y me hacía recordar… Quizá pasó nuestro momento. Quizá no hubiera otra oportunidad. Sería ahora o nunca… Quizá…

M. M. S.

Me gusta verte sonreír

Me gusta verte sonreír. Tus ojos brillan como estrellas, cuando lo haces. El sonido de tu risa es música celestial en mis oídos. Sí, me encanta cuando sonríes. Quiero verte así cada segundo de nuestra vida, porque quiero que seas inmensamente feliz. Que vivas siempre con la alegría que dan los años, con la madurez de un amor que pervive pese a las circunstancias que nos toca vivir. Sí, me gusta mucho cuando sonríes… Porque tu sonrisa me recuerda el comienzo de una vida en común, la promesa que tú y yo hicimos aquella noche, bajo las estrellas, donde no podía ver el dibujo de tus labios. Sí, me enamoré de tu sonrisa, de tus labios sensuales y del calor de tus caricias.

M. M. S.

Feliz noche de San Juan

Extraña noche de solsticio de verano. Las llamas, perdidas en los rincones de nuestros sueños, quieren limpiar nuestras almas. Sólo en algún rincón perdido de nuestro pensamiento, podemos encontrar hogueras. Noche de ilusiones aletargadas, anhelos guardados en un rinconcito de nuestros corazones, esperando… La luna, temerosa, sólo se asoma detrás de las estrellas, convertida en dueña y señora de la oscuridad. No hay fuego purificador, pero sí siguen ahí, escondidos, nuestros deseos, nuestras más íntimas pasiones… Una noche mágica, silenciosa, sin conjuros, sin luz, sin brasas… En nuestros ojos, sólo la fantasía de vivir un mal sueño… En nuestra mente, la esperanza de cumplir los nuevos propósitos…

M. M. S.

Llegó el verano

Detrás de una primavera que se nos ha esfumado sin darnos cuenta, ha llegado el estío. Será muy distinto a otros veranos. El miedo, la sensación de pérdida, la nostalgia, la tristeza… Muchos sentimientos encontrados. Nos ha tocado vivir algo en lo que jamás pensamos, me atrevo a afirmar que nunca se nos pasó por la mente que pudiésemos pasar por una pandemia. Pero es cierto, lo estamos viviendo y no, no es una película, es una realidad. Pero nos toca seguir adelante, luchar. No vale rendirse, no vale parar… No dejemos que los días pasen sin hacer nada. Tenemos que exprimir cada segundo, cada momento que la nueva estación nos ofrezca para ser felices, para mostrar una sonrisa a la vida. Soñemos con un mar en calma que nos arrulla con el sonido de las olas. Soñemos con aquello que nos da un poquito de luz, con aquello que hace aflorar una sonrisa en nuestros labios mientras se nos humedecen los ojos recordando… Siempre recordando… Pero, a la vez, siempre, siempre soñando…

M. M. S.

Reflexión

A veces, hay que agradecer por lo que no pasó. Quizá no tenía que pasar, quizá no era el momento o no estábamos preparados para que ocurriese. Nunca lo podremos saber a ciencia cierta, pero si no pasó fue por algo. Con el tiempo tendremos la contestación a nuestra pregunta. Es posible que el destino nos tuviera preparado algo mejor, es cuestión de mirar desde otra perspectiva. Con el paso de los años te vas dando cuenta de muchas cosas. Personas que eran parte importante de tu vida, se han quedado por el camino, pero sus huecos han sido cubiertos con otras personas que te han aportado muchísimo más. Sueños que tenías se van dejando a un lado para cumplir otros que te llenan de felicidad. Cada etapa de la vida es diferente y nuestros sentimientos también lo son. Quizás aquello que no pasó nos recuerde todo lo que dejamos atrás. Pero, a su vez, nos recuerda todo lo que hemos conseguido. Siempre hay que mirar al pasado con la nostalgia del paso de los años, pero sin esperar que nos ofrezca nada nuevo. El pasado fue una enseñanza, nada más. Ahora hay que poner en práctica lo aprendido para construir un futuro, porque lo que no pasó nos ha traído hasta aquí. De ahora en adelante, depende de nosotros…

M. M. S.